Siempre he creido que hay sucesos que definen a las personas. Eso sólo podía sucederme a mí solemos decir y en cierta manera tenemos razón. Nuestros actos nos definen. Erik Satie (1866-1925) uno de los personajes más particulares de principios del siglo XX hizo lo posible por ser indefinible.

* Tenía dos pianos de cola, uno arriba del otro, con las pedaleras unidas.
* Tenía una colección de más de cien paraguas.
* Una vez Satie se compró 20 trajes de terciopelo verde. Usaba cada uno hasta que se gastaba y luego se ponía uno nuevo.
* Cuando lo criticaron por componer música sin forma, compuso Tres piezas en forma de pera.
* Estuvo enamorado de una mujer, pero  la denunció a la policía porque no le dejaba concentrarse en su música.
* El crítico musical Jean Poueigh, que cometió el desliz de juzgar desfavorablemente la obra, recibió de Satie esta contestación en una tarjeta postal: “Señor, usted sólo es un culo; pero un culo sin música”, jocosa frase que le costó una condena a ocho días de cárcel por difamación.
* Las indicaciones que Satie da al intérprete de su música amenudo son desconcertantes  “… no estaría de más prepararse previamente, en absoluto silencio, para estas serias inmovilidades” “Aconsejo hojear este libro con dedo amable y sonriente,… He puesto en él todo lo que sé sobre el Aburrimiento, y se lo dedico a los que no me quieren”

FRASES DE ERIK SATIE

- Yo me llamo Erik Satie, como todo el mundo.
- Ya sabemos que el Arte no tiene Patria… el pobre… su fortuna no se lo permite.
- El músico es quizá el más modesto de los animales, pero el más orgulloso. Él es quien inventó el arte sublime de estropear la poesía.
- No sé por qué el dinero no tendrá olor, él que puede tenerlo todo.
- Cuando un señor hable de la “decadencia actual”, mírenle a ver qué cara tiene.
- Ya tendremos tiempo de estar en un cementerio.
- La experiencia es una forma de parálisis.
- Sepan que los niños son más jóvenes que muchos viejos.
- A las arañas les gusta la música como a la mayoría de nuestros compositores.
- A fin de cuentas, casi prefiero no ser admirado por Auric: tiene muy mal gusto, el pobre.
- Los artistas de nuestro tiempo se están convirtiendo en hombres de negocios, y tienen los mismos razonamientos que los notarios.
- El piano, como el dinero, no resulta agradable más que a quien lo toca.
- Hay que aprender a ver a lo lejos. A lo lejísimos.
- Mi médico me ha recomendado siempre fumar. A sus consejos añade: “Fume, amigo mío: si no, otro fumará en su lugar”.

« Satie ha dicho que el piano, como el dinero, no resulta agradable más que a quien lo toca: eso tranquiliza a alguien como yo, malquistado de nacimiento con la música instrumental. Eso hace también que lamente haber comprendido demasiado tarde, después de su muerte, al individuo excepcional que fue y al que un telón de espinas -su malicia, sus estudiados tics- me ocultaba… El tránsito del siglo XIX al XX no ha producido ninguna evolución de espíritu tan fascinante como la suya. Tendida entre dos puntos extremos, los místicos y Platón, durante treinta años la fatalidad del espíritu moderno ha consistido en hacer vibrar la cuerda de Satie al unísono con las de su compatriota Alphonse Allais y, más aún, de Alfred Jarry . No conozco mayor escuela de libertad con respecto a todas las convenciones, ni otra sonrisa más traviesa y, a la postre, tan punzante por encima del abismo interior, de negrísima especie, del que se escapa la bandada de sus dibujos e inscripciones caligrafiadas en absoluta soledad -todo de fundición, a la vez tan graciosos y tan inquietantes-, que esperan desde hace tiempo un inventario completo y un análisis riguroso.»   André Breton ,1955

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