Desenfundé regalos
de insospechados
y sospecho,
que nunca he tenido más
por esperar de los desconocidos
lo que era obligación para allegados.
Y me preguntan que qué más dá.
¡Y qué sé yó!
Por desear me espera esto, me espera tanto…
Sólo por soñar
me aguantan aquí.
Ya son las 6 de la mañana
y sé de sobra a donde no tengo que ir.
A mi estación de los intervalos.
Ni blanco
ni negro,
sólo la duda en gris
en nube gris
en gris nublado,
de ventanas al vapor,
al vapor nieblado de los intervalos.
Ni pan, ni gazpacho, sólo pan mojado, aguachadito
en las aguas profundas de los cansados pensamientos, obsesionados
por las gotitas prietas en tus mejillas, sonrojaditas
por algún, alguno, algún salado.
Escribe un comentario