boca.jpg

Hace muy poco, ya casi nada,
abriendo el cajón de los cubiertos encontré una nota que me decía:

Llevaba escrito mi letra pero no la reconocía.


Y así fue.
Esa misma mañana apuntalé la cocina justo después de esconder celosamente aquello que nunca me hizo falta.
¿Dónde lo guardé todo para que ahora lo encontrara?

Poco a poco me convenció más aquel instante y construí una casa alrededor de sí misma, pared con pared.

Empecé repasando por encima las letras escritas y acabé dibujando los puntos como espirales.

Cuando creí no poder acoger más futuro ni pasado,
Te dí de beber estas palabras que mantuviste escrupulosamente en tu boca hasta que se calentó lo suficiente, 36º grados aproximadamente.

Entonces, y sólo entonces, empieza esta Historia.

Prestad Atención…

Colectivo García.

Escribe un comentario

*
*