
Y se abrazan, Ana,
sabe lo que quiere, quieren,
y se lo da a manos llenas.
Entre el papel cuché
de las paredes, promesas.
.
Los somieres se agrietan
por el peso de los sueños,
han sido tantos, casi no queda
espacio para ellos.
.
Piernas abiertas de par en par
mirando a la luz de la bombilla.
Los grifos con el escándalo se dejaron abiertos, vomitando
a escondidas en el lavabo.
.
Los terrenos se humedecen.
Y es que nunca arreglas el techo
y la lluvia nos moja, como siempre,
cuando nos queremos.