El campo de vacío cuántico está estrechamente relacionado con lo que se conoce como Teoría del Punto Cero o ZPT (Zero Point Theory), que explica cómo se comportaría el universo en el caso de alcanzarse la temperatura de cero absoluto. Sólo haré una breve referencia en este sentido. Algunos de vosotros conoceréis el concepto de superconductor. Si tomamos como ejemplo un aparato de resonancia magnética nuclear (que se emplea tanto en investigación como en diagnóstico médico) observaremos que una serie de grandes bobinas que conducen electricidad generan un enorme campo magnético. Estas bobinas han de estar compuestas por un material superconductor que genere el menor rozamiento posible. Para incrementar la efectividad de esta superconducción, las bobinas se mantienen a temperaturas muy cercanas al cero absoluto mediante el empleo de helio y nitrógeno líquido. Pues bien, la teoría del campo de vacío cuántico supone que dicho campo no presenta ningún tipo de rozamiento puesto que se encuentra en el cero absoluto. En efecto, no existiría movimiento de materia en el mismo, sino que se generarían ondas de torsión que podrían propagarse por este campo sin ningún tipo de rozamiento y a una velocidad muy superior a la de la luz.
Esto supone que cada uno de nosotros genera ondas de información que se propagan a través del vacío cuántico sin ningún tipo de oposición y afectando a todo lo que nos rodea, por muy lejano que se encuentre. Es decir, toda la materia del Universo se encuentra interconectada a través de un Campo de Información Universal. Este campo de información generaría interrelaciones no sólo entre individuos, sino también entre partículas, moléculas u organismos unicelulares.
En efecto, el Campo Akáshico transmite información a todas las cosas con todas las otras cosas. Pero esta información, aun siendo universal, no es uniforme. ¿Esto qué significa? Pues simplemente que la información se transmite de forma más directa e intensa entre cosas que son similares o isomórficas (cosas que tienen una forma básica similar, es decir, que son más parecidas). Por ejemplo, una bacteria es informada directamente por otras bacterias, pero esto no significa que no pueda ser también informada por un hombre, un átomo o un león. Simplemente ocurre que la información que le llega de estos últimos es menos intensa y evidente. La explicación a este hecho deriva del tipo de onda que genera cada cosa dentro del Campo Akáshico. Cuanto más parecidas sean dos cosas, más parecidas serán también las ondas que generan y, por tanto, será mucho más sencilla la superposición de esas ondas cuando entren en contacto generando una figura de interferencia.
Esto explicaría aún mejor las interconexiones personales entre gemelos, familiares o amigos cercanos. Sus ondas se superponen de forma mucho más efectiva que con las de cualquier otro elemento presente en el universo, permitiendo así entender mejor los fenómenos de telepatía o los efectos telesomáticos, como simples manifestaciones de intercambio de información a través del Campo Akáshico. También daría respuesta al tipo de causalidad no ordinaria que fue propuesta por Jung y Pauli, de forma que dos cosas pueden estar conectadas simultáneamente (una no es causa y otra efecto, sino que ambas son causa y efecto). Y es que según la teoría del Campo Akáshico las ondas de información viajan a una velocidad muy superior a la de la luz, de forma que percibimos que ocurren al mismo tiempo (lo que ocurre es que realmente se están informando la una a la otra simultáneamente).
Por tanto se presenta la existencia de un Campo de Información Universal que sería capaz de explicar numerosos enigmas para los que la Ciencia no tiene aún ninguna respuesta. Como es lógico, ni siquiera se ha demostrado que este campo exista realmente, aunque los avances de la física en el estudio de la Teoría del Punto Cero y de la existencia del vacío cuántico, suponen un empujón significativo a la hora de generar una base física fundamentada para la teoría que acabamos de desarrollar.
Pero además de estos argumentos científicos, debemos tener presentes dos grandes razones que nos harán pensar en lo cierto de la existencia de este Campo Akáshico. La primera de ellas es la experiencia propia que cada uno de nosotros seguro que ha vivido. Situaciones de sincronicidad que se nos han presentado y no hemos sido capaces de dar una explicación. Y en segundo lugar, y aún más importante, se muestra la belleza de esta teoría. Una belleza que la Ciencia nunca sería capaz de sepultar bajo toneladas de fórmulas y datos, pero, sobre todo, una belleza que nunca dejará de asombrarnos.
Deus ex machina, blog de divulgación científica



